What’s up with that? Local youth step up for their communities

Sisters Ana (left) and Romelia Macedo worked as election judges for the primaries on March 18. Photo courtesy of Francisco Enriquez.

Sisters Ana (left) and Romelia Macedo worked as election judges for the primaries on March 18. Photo courtesy of Francisco Enriquez.

By the time you read this column, Chicago’s primary election results will be in. We’ll know who won some hotly contested Northwest Side primary races. We’ll also know how successful grassroots groups like the Brighton Park Neighborhood Council were in getting out the vote to show support for raising the city’s minimum wage to $15/hour for workers in fast food, retail, and other businesses bringing in gross revenues above $50 million a year.

But whoever wins those contests, there’s another group of people who are winners already. They’re the 17-year-olds who can now go out and vote in the primary because their 18th birthday falls before the general election in November. A state law passed last July lets them get a jumpstart on their political adulthood. They’re also the 2,500 high school juniors and seniors who worked the polls as election judges on March 18.

Sisters Romelia and Ana Macedo, current seniors at Richards Career Academy, are some of those winners. When I talked with them earlier in March, they had completed training to serve as election judges and were looking forward to voting for the first time and helping others vote too.

“At first I was so nervous, but when we did the training it was exciting,” Romelia said. “We practiced setting up the machines.”

For Ana, learning new skills and supporting her community were the big draws in serving as a judge. Though she’ll earn $170 for participating, “the money to me was like an afterthought,” she said. This was her first time engaging in community work beyond the walls of Richards, and before the big day she felt some nerves.

But she disagrees strongly with those who think primaries, or voting at all, is not important. “If no one gets involved in voting and things like that, they’ll have less voice. The more voices are heard, the more opportunities they might get.” She’s inspired by the minimum wage referendum, too. “That would really help many families. It all depends on how we’re raising our voices to be heard.”

Another South Side teen, 18-year-old Jia Min “Carmen” Yang, was recently interviewed by The National Journal for her work on immigration reform and voter turnout. “Working on these projects, I have learned that people have to be determined and cooperate together as one in order to make changes,” said the Kelly High School senior. “It may take a long time to see the results and get what we deserve, however, through hard work and commitment, those things will come.”

With young people like these working in and for our neighborhoods, we’re all winners.

¿Qué onda con eso? Jóvenes locales dan un paso adelante por sus comunidades

Para cuando leas esta columna, ya se habrán sabido los resultados de las elecciones primarias de Chicago. Sabremos quién ganó algunas de las más reñidas contiendas de las primarias del noroeste de la ciudad. También sabremos cuán exitosos fueron los grupos de base como el Concilio Comunitario de Brighton Park en conseguir el voto para mostrar el apoyo para aumentar el salario mínimo de la ciudad a $15 por hora para los empleados de restaurantes de comida rápida, comercios al pormenor, y otros comercios que generen ingresos en bruto superiores a los $50 millones al año.

Pero sea quien sea que gane estas contiendas, hay otro grupo de personas que ya son ganadoras. Son los jóvenes de 17 años que ahora pueden salir a votar en las elecciones primar porque su cumpleaños 18 cae antes de las elecciones generales de noviembre. Una ley estatal pasada el pasado mes de julio les permite dar impulso a su adultez política También son los 2,500 estudiantes de tercer y último año de secundario que trabajaron en las urnas como jueces electorales el 18 de marzo.

Las hermanas Romelia y Ana Macedo, actualmente estudiantes de último año en la Academia Richards, son algunas de esos ganadores. Cuando hablé con ellas a principios del mes de marzo, habían completado un entrenamiento para servir como jueces electorales y esperaban votar por primera vez y ayudar a otros a votar también.

“Al principio estaba nerviosa, pero cuando hicimos el entrenamiento era emocionante”, dijo Romelia. “Practicamos preparando las máquinas”.

Para Ana, el aprender nuevas habilidades y apoyar a su comunidad fueron los mayores atractivos de servir como juez. Aunque ganará $170 por participar, “el dinero para mí era como la idea de último momento”, dijo. Esta fue la primera vez que participó en trabajo comunitario más allá de las paredes de Richards, y antes del gran día sentía nervios.

Pero está en total desacuerdo con aquellos que piensan que las primarias o el votar en absoluto, no es importante. “Si nadie se involucra en votar y así, tendrán menos voz. Entre más voces se escuchen, se podrán conseguir más oportunidades”. Ella está inspirada por el referéndum del salario mínimo también. “Eso realmente ayudaría a las familias. Todo depende de cómo estemos levantando nuestras voces para que se escuchen”.

Otra joven del sur de la ciudad, Jia Min “Carmen” Yang de 18 años de edad, fue entrevistada recientemente por el National Journal por su trabajo en la reforma migratoria y su participación electoral. “Al trabajar en estos proyectos, he aprendido que la gente tiene que estar determinada y cooperar unida como uno a fin de hacer cambios”, dijo la estudiante de último año de la Secundaria Kelly. “Puede tomarse mucho tiempo para ver los resultados y conseguir lo que merecemos, sin embargo, a través del arduo trabajo y compromiso esas cosas llegarán”.

Con jóvenes como estos trabajando en y para nuestros vecindarios, todos somos ganadores.