Fast food workers scrape by under current minimum wage

Laurentina Cabrales has been working at the Pilsen McDonald’s for the last 10 years. She barely makes enough money to pay her $480 rent. (The Gate/ Theresa Campagna)

Laurentina Cabrales has been working at the Pilsen McDonald’s for the last 10 years. She barely makes enough money to pay her $480 rent. (The Gate/ Theresa Campagna)

Updated January 8, 2014

Last December about 200 protesters in Chicago braved the cold and rallied in support of higher wages as part of a national movement to increase the minimum wage and improve the working conditions for fast-food and retail workers.

Starting this year, 13 states across the nation are increasing the minimum wage above the federal minimum requirement of $7.25.

While pressure to increase minimum wages continues to grow in Congress, thousands of low-wage workers across the nation struggle to make ends meet.

Laurentina Cabrales is one of them. She has been a McDonald’s employee for almost 10 years. She works at the Pilsen location and lives nearby.

On regular days, she takes orders from drive-through customers, cooks, or works the cash register. During busy days, she runs back and forth between the kitchen and the register depending on the need.

She works a maximum of 30 hours a week making $9.15 an hour. On that salary, she said, she barely pays for the one-bedroom apartment where she lives with her husband and her four children.

“I’ve been trying to move out,” she said. “All the rent is like $650. I have a one-bedroom. I only pay $480.’’

Cabrales said her bills take a huge chunk out of her paycheck, but luckily her husband picks up other expenses. Some of her co-workers, she said, are trying to make it on $8.25 an hour.

In the most recent strike a month ago, Cabrales decided to trade the cash register for a picket sign. She joined thousands of workers in a national demonstration to raise the minimum wage.

“At first, I was scared. I’m not going to lie. I was up, you know, that day,” Cabrales said. “I was like, ‘forget it, I’m going to work. I’m not going to even bother to go to strike.’ But then my kids’ father’s like, ‘You know what, you got yourself into that. You signed the paper already. Go for it. You never know.’’’

The issues Cabrales and many other low-wage workers face have motivated labor groups like the Workers Organizing Committee of Chicago, a coalition of unions, retail and fast-food workers, to be part of a national campaign called the Fight for 15. They lead several strikes in the city.

Deivid Rojas is a spokesperson for the coalition. He said like Cabrales, workers are expected to learn and do all aspects of the job.

“Whether it’s working in the kitchen, or drive-through or cashier. These workers …. over-extend what they’re hired to do,’’ he said.

But when it comes to receiving benefits, Rojas said, some fast-food employers keep workers under a 30-hours-per-week schedule to avoid giving them health insurance benefits.

Jose Oliva, network director for Restaurant Opportunities Center United said fast-food workers face even more challenging issues like unsafe working conditions and sexual exploitation.

“Increasing the minimum wage in general is going to be something extremely effective or at least one of the most effective tools to bringing equality to women in the workplace.’’

The Center for Labor Research and Education recently found Illinois gives $368 million annually to fast-food workers in public aid such as food stamps and Medicaid.

In mid-December, the Raise Chicago Coalition, an alliance of activist groups, delivered petitions to the city’s Board of Elections to add a non-binding advisory referendum on the ballot for the upcoming March primaries.

The petitions were recently approved, meaning voters in 20 wards across the city will vote on whether or not major corporations with profits over $50 million, such as McDonald’s or Wal-Mart, should pay their workers a living wage of $15 hourly.

President Obama has expressed support for a minimum wage increase to $10.10 an hour, but any proposal has to go through Congress for approval.

Experts from the restaurant industry say raising the minimum wage will force restaurants to increase their prices and could lead to fewer jobs.

In the meantime, Cabrales hopes to earn higher wages someday and give her children the house they always wanted.

“I would love for my kids [to have] their own place [and] say this is my house, they can’t kick me out,’’ she said.

Fast-food workers are paid minimum wage or slightly higher, with many scheduled to work less than 30 hours per week, exempting employers from providing health insurance. (The Gate/ Theresa Campagna)

Fast-food workers are paid minimum wage or slightly higher, with many scheduled to work less than 30 hours per week, exempting employers from providing health insurance. (The Gate/ Theresa Campagna)

Empleados de comida rápida apenas sobreviven bajo actual salario mínimo

El pasado mes de diciembre cerca de 200 manifestantes en Chicago desafiaron el frío y protestaron en apoyo a mejores salarios como parte de un movimiento a nivel nacional para aumentar el salario mínimo y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de restaurantes de comida rápida y de ventas al por menor.

A partir de este año, 13 estados en el país aumentarán su salario mínimo por encima del nivel mínimo federal requerido de $7.25.

Pero aunque la presión por aumentar el salario mínimo continúa creciendo en el Congreso, miles de empleados de bajo salario por todo el país tratan de subsistir.

Laurentina Cabrales es una de ellos. Ha sido empleada de McDonald’s durante casi 10 años. Trabaja en la sucursal de Pilsen y vive cerca de ahí.

En días regulares, toma las órdenes de los clientes en auto, cocina o trabaja en la registradora. Durante los días más ocupados, corre de la caja a la cocina dependiendo de la necesidad.

Ella trabaja un máximo de 30 horas por semana ganando $9.15 por hora. Con ese sueldo, dijo, apenas paga el departamento de una recámara donde vive con su esposo y sus cuatro hijos.

“He estado tratando de mudarme”, dijo. “Toda la renta vale como $650. Tengo una recámara. Sólo pago $480”.

Cabrales dijo que sus facturas se llevan gran parte de su sueldo, pero afortunadamente su esposo corre con los demás gastos. Algunos de sus compañeros de trabajo, tratan de hacerla con $8.25 por hora.

En la más reciente huelga de hace un mes, Cabrales decidió cambiar la caja registradora por una pancarta. Se unió a miles de empleados en una manifestación nacional para aumentar el salario mínimo.

“Al principio, tenía miedo. No te voy a mentir. Me levanté, ya sabes, ese día”, dijo Cabrales. “Me dije, ‘olvídalo, me voy a trabajar. No me voy a tomar la molestia de irme a la huelga. Pero luego el padre de mis hijos me dijo, ‘sabes qué, te metiste en eso. Ya firmaste el papel. Adelante. Nunca sabes’”.

Los problemas que Cabrales y muchos otros trabajadores de bajo sueldo enfrentan han motivado a grupos laborales como el Comité Organizador de Chicago, una coalición de sindicatos, empleados de ventas al pormenor y de restaurantes de comida rápida, a ser parte de una campaña nacional llamada la Lucha por 15. Encabezaron varias huelgas en la ciudad.

Deivid Rojas es el portavoz de la coalición. Él dijo que como Cabrales, se espera que los empleados aprendan y hagan todos los aspectos del trabajo.

“Ya sea trabajando en la cocina, o atendiendo los autos o de cajeros. Estos empleados …. sobre-extienden lo que fueron contratados para hacer”, dijo.

Pero cuando se trata de recibir beneficios, dijo Rojas, algunos empleadores de restaurantes de comida rápida mantienen a sus empleados en un horario de menos de 30 horas por semana para evitar darles beneficios de seguro de salud.

José Oliva, director de redes del Centro de Oportunidades de Restaurantería Unido dijo que los empleados de restaurantes de comida rápida enfrentan aún más cuestiones desafiantes como condiciones laborales inseguras y la explotación sexual.

“Aumentar el salario mínimo en general va a ser algo extremadamente eficaz o por lo menos una de las herramientas más efectivas para promover la igualdad con las mujeres en el sitio de trabajo”.

El Centro de Investigación y Educación Laboral recientemente encontró que Illinois le da $368 anuales a empleados de restaurantes de comida rápida en asistencia pública como estampillas de alimentos o Medicaid.

A mediados de diciembre, la Coalición Raise Chicago, una alianza de grupos activistas, entregó peticiones a la Junta Electoral de la ciudad para añadir un referendo popular no vinculante en la papeleta para las próximas elecciones primarias de marzo.

Las peticiones fueron aprobadas recientemente, lo cual significa que los electores de 20 distritos municipales decidirán si las principales corporaciones con ganancias de más de $50 millones como McDonald’s o Wal-Mart, deberán pagarle a sus empleados un salario digno de $15 por hora.

El Presidente Obama expresó su apoyo a un aumento al salario mínimo a $10.10 por hora, pero cualquier propuesta tiene que pasar por el Congreso para su aprobación.

Los expertos de la industria restaurantera dicen que el aumentar el salario mínimo obligará a los restaurantes a aumentar sus precios y podría llevar a menos empleos.

Mientras tanto, Cabrales espera ganar un sueldo más alto algún día y dar a sus hijos la casa que siempre han querido.

“Me encantaría que mis hijos [tuvieran] su propio lugar [y] que digan ésta es mi casa, no me pueden sacar”, dijo.

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