Francisco Muñoz: Music Teacher

Even rock star status on their Guitar Hero video game wasn’t enough for 12-year old Edgar Hernandez and his 11-year-old brother Jose. They wanted to play a real guitar, hear real fans and perform on a real stage.

“I want to be a real rock star,” said Jose. “And a doctor.”

The brothers figured their skills with the video game would have them playing like pros in no time. That’s when they met Francisco Muñoz, St. Joseph Parish’s choir guitar player. Since he was already teaching a couple kids at St. Michael the Archangel Parish, Muñoz agreed to give the brothers lessons once a week.

After their first meeting a few days later, Edgar and Jose realized that becoming rock stars would be harder than they thought. Nonetheless they were determined, and Muñoz was inspired.

“We have a hard time getting adults to participate in our choir,” Muñoz said. “We decided to try getting the kids to participate.”

Muñoz received more parents’ requests for music lessons and soon was teaching several instruments to a small group of kids. Some of the instruments included piano and occasionally the flute. In addition, Muñoz gathered a choir group of about nine girls, one of which is Edgar and Jose’s six-year-old sister, Isamari. In less than two years, Muñoz went from one weekly class to three.

“We teach youth piano, guitar, bass and a little bit of song,” he said. “That’s how this choir was born.”

That’s also how he found his talent as a kid. The Mexico native participated in his church choir in Veracruz when he was younger. When he came to the U.S. ten years ago, he continued to teach himself with books and several classes around the city.

“This is where I learned how to read music notes,” he said.

As a music teacher, Muñoz charges $10 per hour. Choir practices and Sunday masses are extra practices for his students, he said. He understands though, that some parents may not be able to afford the price.

“I try to help them by offering a free class on Mondays,” Muñoz said.

He also tries to help parents purchase instruments at a discount and has been known to let students borrow some of his own.

Although Muñoz’s students greatly benefit from the music classes and the Sunday performances, he knows there is more the city and the state must do to increase music classes in public schools and after school programs.

“We don’t offer music classes anymore,” said Maureen Rafalin, office clerk at Cesar E. Chavez Multicultural Academy. “We don’t have enough [money] to fund programs.”

Although the school offers a number of after school programs focused on activities like dance and sports, Rafalin says music classes were cut years ago.

Seward Academy has experienced a similar situation. Although the school’s administration used to have music classes they couldn’t afford them after funds were cut.

In efforts to increase awareness about the importance of incorporating music in the school’s curriculum, the National Educational Longitudinal Study conducted intensive research on the benefits that come from learning how to read music notes and play an instrument.

According to this research, students who participate in music programs receive more academic honors and awards than non-music students. They also receive more A’s and B’s and perform better in standardized tests.

Despite the overall lack of music programs, Muñoz continues to encourage young music lovers to pursue their passion and hopes to see the community supporting youth’s involvement in local music programs.

“Today we are playing at churches,” Muñoz said. “But it would be great to have them perform at Fiesta [Back of the Yards] next year or other festivals like the one here at St. Joe’s. It makes them happy. That’s where we’re hoping to go in the future.”

For now, the Hernandez brothers are one step closer to their dream.

For more information about music lessons, contact Francisco Muñoz at 773-510-5072.

 

Francisco Muñoz: Maestro de Música

Ni siquiera el estatus de estrella de rock en su videojuego Guitar Hero era suficiente para Edgar de 11 años y su hermano José de 10. Ellos querían tocar una guitarra de verdad, escuchar a los fanáticos y tocar en un escenario real.

“Quiero ser una estrella de rock”, dijo José. “Y doctor”.

Los hermanos se dieron cuenta de que sus habilidades con el videojuego los harían tocar como profesionales en poco tiempo. Es entonces que conocieron a Francisco Muñoz, guitarrista del Coro de la Iglesia San José. Como ya estaba enseñando a dos niños en la Parroquia de San Miguel Arcángel, Muñoz acordó darles lecciones de guitarra a los hermanos una vez a la semana. Después de su primera lección a los pocos días después, Edgar y José se dieron cuenta que convertirse en estrellas de rock sería mucho más difícil de lo que pensaban. Sin embargo, estaban decididos y Muñoz estaba inspirado.

“Nos cuesta mucho trabajo encontrar adultos que quieran participar en el coro”, dijo Muñoz. “Decidimos intentar buscar a niños para que participaran”.

Muñoz recibió más peticiones de los padres de familia para dar lecciones de música y pronto ya estaba enseñando varios instrumentos musicales a un grupo pequeño de niños. Algunos de los instrumentos incluían el piano y ocasionalmente la flauta. Además, Muñoz formó un coro con nueve niñas una de las cuales es la hermana de seis años de Edgar y José, Isamari. En menos de dos años, Muñoz pasó de una clase semanal a tres.

“Enseñamos a los jóvenes a tocar el piano, la guitarra, el bajo y un poco de canto”, él dijo. “Así fue como nació el coro”.

Así también fue como encontró su talento de niño. El originario de México, participaba en el coro de su iglesia en su natal Veracruz cuando era más joven. Cuando vino a los Estados Unidos hace 10 años, el continuó enseñándose a sí mismo con libros y varias clases que tomó por toda la ciudad.

“Así es como aprendí a leer notas musicales”, él dijo.

Como maestro de música, Muñoz cobra $10 por hora. Las prácticas del coro y las misas de los domingos son prácticas adicionales para sus estudiantes, él dijo. También entiende que algunos padres no pueden costear el gasto.

“Trato de ayudarlos ofreciendo una clase gratuita los lunes”, dijo Muñoz.

Él también ayuda a los padres a comprar instrumentos con descuento y también se sabe que les ha prestado a sus estudiantes sus propios instrumentos”.

Aunque los estudiantes de Muñoz se benefician enormemente de las clases de música y las presentaciones de los domingos, él sabe que hay muchas cosas más que la ciudad y el estado deberían hacer para incrementar las clases de música en las escuelas públicas y en los programas después de clases.

“Ya no ofrecemos clases de música”, dijo Maureen Rafalin, oficinista de la Academia Multicultural César E. Chávez. “No tenemos los fondos suficientes para financiar los programas”.

Aunque la escuela ofrece un número de programas después de clases enfocados en actividades como el baile y los deportes, Rafailn dice que las clases de música fueron recortadas hace varios años.

La Academia Seward ha pasado por una situación similar. Aunque la administración de la escuela solía tener clases de música, ya no pudieron financiarlas después del recorte de fondos.

En esfuerzos por incrementar la concientización sobre la importancia de incorporar la música en el currículo escolar, el Estudio Nacional Longitudinal de la Educación llevó a cabo una investigación intensiva sobre los beneficios que trae el aprender a leer notas musicales y tocar un instrumento.

Según esta investigación, los estudiantes que participaban en programas de música reciben más honores académicos que los que no participaban. También reciben más As y Bs y tienen mejor desempeño en las pruebas estandarizadas.

A pesar de la falta de programas de música en general, Muñoz continúa animando a jóvenes amantes de la música para que sigan su pasión y espera que la comunidad apoye la participación de los jóvenes en programas de música locales.

“Hoy tocamos en las iglesias”, dijo Muñoz. “Pero sería grandioso que se presentaran en la Fiesta [de Back of the Yards] el próximo año o en otros festivales como el de San José. Los hace felices. Ahí es donde esperamos ir en el futuro”.

Por ahora, los hermanos Hernández están a un paso más cerca de su sueño.

Para mayor información acerca de las lecciones de música, llama a Francisco Muñoz al 773-510-5072.


 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *