Boyz-2-Men Youth Group

Monalito Fleming, 17, a student from Tilden High School, is aware of the ills that await him outside of school. “Shooting dice, chasing after females, or getting into a bunch of devious stuff,” Fleming says, are only a few of the negative distractions outside of school.

However, following the steps of those who join gangs or sell drugs on the streets is not of interest to Fleming, who found real mentors at Tilden’s Boyz- 2-Men youth group.

Each Monday after school, one of Tilden’s conference rooms becomes a gathering place for school teacher Calvin Colvin, Assistant Principal David Hester and about 12 other male students. The focus of the group is to guide young men away from the barriers that might keep them from reaching their full potential.

“We discuss different issues and bring up a new topic each week,” Hester said. “One week we talk about girls, another week we talk about grades, or we talk about college. [Boyz-2-Men] is more or less a way to come together with other male teachers to give [the students] a positive influence and positive role models.”

By doing this, male students will have a better connection with the school staff while increasing trust and friendships among peers, according to Hester.

“We want them to have a connection in the school and talk to us about any issue,” Hester said. “But, also we want them to find a place to sit down and have a conversation without anybody fighting or cursing.”

School principal Marcey Arlene Sorensen is a supporter of this initiative, acknowledging that there is an ongoing need to find strong male role models for the boys in her school.

“We felt like it was really important to find a space within the school where our boys can learn to be men, not this perception of what they think men are out on the streets,” said Sorensen. “It was very important to see many of our young men who were involved in gangs or turning to undesirable role models have [access to] African American and Latino male mentors within the building”

According to Chicago Public Schools (CPS) data gathered in 2009- 2010, 98.4 percent of Tilden students come from low-income households, 69.4 percent are African Americans and 23.4 percent are Hispanic. In 2009, 69.2 percent of the school’s graduates were not enrolled in college, compared to CPS’s average of 45.6 percent, and in 2010 the one-year dropout rate reached 16.5 percent.

Colvin and Hester hope that by transforming students’ expectations about their lives outside of school, young male participants will become more excited about school in general and their education beyond high school. They want to show the boys that there is more to life than what they see in their neighborhood or their block.

Hester’s work with other communities allows him to show group members other successful black males. “It’s not normal for someone in the neighborhood to go away to college, it’s not normal for someone to be sitting here talking to someone who isn’t from the same block or who is not from the same neighborhood,” Hester said.

Although it’s hard to determine how successful each participant will be in the near future, the Boyz-2-Men group is certainly making an impact in students’ behavior, according to Sorensen.

“One of the things that we’ve been able to tangibly measure with the Boyz-2-Men group is the number of misconducts,” Sorenson said. “For some of the boys that are in the program the numbers have come down drastically, they are more aware of when they are going to react and they have found safe places within the building to go talk things through rather than just reacting. There is also a sense of comradely among the boys who are in the group.”

 

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Grupo Juvenil Boyz-2-Men

Monalito Fleming, 17, alumno de la Secundaria Tilden, está consciente de los males que le esperan fuera de la escuela. “Tirar dados, perseguir a las mujeres, o meterse en problemas” dijo Fleming, son sólo unas de las cuantas distracciones negativas fuera de la escuela.

Sin embargo, seguir los pasos de aquellos que se unen a las pandillas o venden drogas en las calles no es de ningún interés para Fleming que encontró a verdaderos mentores en el grupo de jóvenes Boyz-2-Men (De Niños a Hombres) de la Secundaria Tilden.

Cada lunes después de clases, una de las salas de conferencia de Tilden se convierte en el punto de reunión del maestro Calvin Colven, el subdirector David Hester y aproximadamente otros 12 jóvenes alumnos. El grupo se enfoca en guiar y alejar a los jóvenes de las barreras que les impiden alcanzar su máximo potencial.

“Discutimos distintas cuestiones y traemos un tema nuevo cada semana” dijo Hester. “Una semana hablamos acerca de mujeres, otra semana hablamos de calificaciones, o hablamos acerca de la universidad. [Boys-2-men] es más o menos una manera de unirnos con otros maestros para darle [a los estudiantes] una influencia positiva y modelos positivos”.

Al hacer esto, los alumnos tendrán una mejor conexión con el personal de la escuela mientras incrementan la confianza y amistad entre compañeros, según Hester.

“Queremos que tengan una conexión en la escuela y que hablen con nosotros de cualquier tema”, dijo Hester. “Pero, también queremos que encuentren un lugar donde se puedan sentar y conversar sin pleitos ni malas palabras”.

La directora Marcey Arlene Sorensen es defensora de esta iniciativa reconoce que hay una necesidad continua de encontrar fuertes modelos masculinos para los muchachos de su escuela.

“Sentíamos que era muy importante encontrar un espacio dentro de la escuela donde nuestros jóvenes aprendieran a ser hombres, y no la percepción de lo que ellos piensan que los hombres son en las calles”, dijo Sorensen. “Era muy importante ver que muchos de nuestros jóvenes que estaban involucrados en las pandillas o acudían a modelos no deseados tuvieran [el acceso a] mentores afroamericanos y latinos dentro del edificio”.

Según datos de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) recopilados en 2009- 2010, el 98.4 por ciento de los alumnos de Tilden son procedentes de hogares de bajos recursos, 69.4 por ciento son afroamericanos y 23.4 por ciento son hispanos. En 2009, 69.2 por ciento de los graduados de la escuela no se habían inscrito en la universidad, comparado con el 45.6 promedio de las CPS, y en 2010 el índice de deserción escolar de un año alcanzó el 16.5 por ciento.

Colvin and Hester esperan que al transformar las expectativas de los estudiantes sobre sus vidas fuera de la escuela, los jóvenes participantes se entusiasmarán más sobre la escuela en general y su educación más allá de la secundaria. Ellos quieren mostrarles a los jóvenes que hay más de la vida que lo que ven en sus vecindarios o sus cuadras.

El trabajo de Hester con otras comunidades le permite mostrarles a los miembros del grupo otros hombres afroamericanos exitosos. “No es normal que alguien en el vecindario vaya a la universidad, no es normal que alguien esté sentado aquí hablando con alguien que no es de la misma cuadra o que no es del mismo vecindario”, dijo Hester.

Aunque es difícil determinar que tan exitoso cada participante será en el futuro, el grupo de Boyz-2 Men, sin duda, está haciendo un impacto en el comportamiento de los alumnos, según Sorensen.

“Una de las cosas que tangiblemente hemos sido capaces de medir con el grupo de Boyz-2 –Men es el número de malas conductas”, dijo Sorenson. “Para algunos de los jóvenes que están en el programa los números han bajado drásticamente, están más consientes de cuándo van a reaccionar y han encontrado lugares seguros dentro del edificio para ir a hablar las cosas en lugar de reaccionar. También hay una sensación de compañerismo entre los jóvenes que están en el grupo.

 

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