Neighbor Profile: Carolina Manriquez and Tim D. Jacobs

Carolina Manriquez, 16, and Tim D. Jacobs, 15, are ready for a revolution and before they take over the neighborhood, they must bring back the trust and confidence that many youth in their community once lost.

Manriquez and Jacobs never thought that Latinos and African Americans had so many things in common. In fact, they never even thought that working together would create such a great impact. Soon after joining the youth group every Saturday morning at Richards Career Academy, they saw a great potential.

Meeting in the weekends is not much of a sacrifice, but something they look forward to every Saturday morning. With a group of about 25 youth participants, Manriquez and Jacobs help develop projects to beautify the community; one of them is the beautification of the viaduct located on 49th Street.

Manriquez and Jacobs’ youth group has two committees – the welcoming and the peer jury committee.

“The welcoming committee invites 8th graders to [Richards Career Academy],” said Jacobs. “We want to encourage 8th graders to come to Richards and help us make the school a better place.”

“The peer jury committee on the other hand works with at risk youth. Instead of suspending youth who are not performing too well, they come to our Saturday group and work with us.”

Welcoming new students and motivating youth who are at risk, helps the entire community in the long run, adds Manriquez.

Both Manriquez and Jacobs believe that changing Richards Academy’s weakened image is worth a fight.

“We want to develop incentives that would encourage local students to stay at Richards as opposed to choosing other schools in the north side,” said Manriquez.

Manriquez used to attend Lane Tech College Prep High school and didn’t see Richards Academy as an option for her education. As she got tired of traveling to the north side for quality education, she also realized that her local school, Richards, should offer her what she needs to become successful. In her mind, it was not up to the school, but up to her to make a great impact in her education and her school community.

“We are developing the next generation of youth that would not be afraid of this community, but would embrace it,” said Manriquez. “By motivating [youth] we will develop [the community].”

As part of a long-term vision, both Manriquez and Jacobs believe in replacing the culture of gangs with projects that motivate people into giving back to their community.

“I see a revolution,” said Jacobs. “I see alumni coming back and joining us in our group. As you can see, this group is the first of its kind and we want the next generation to come back and develop it even further.”

These two youth leaders also count with the support of two community mentors, Paul Rutherford, Vice Chairman of Cook County Crime Stoppers and Rafael Yañez, Executive Director of UNION impact Center.

“[Rutherford and Yañez] have told us so many stories about them when they were young,” said Manriquez. “They are motivating us to help others because they have been doing it for the longest. Paul has been like a Godfather to us. He has been helping us through everything.”

“We need more mentors like Paul and Rafael,” added Jacobs. “That is the basis of a young men’s mind. The Back of the Yards lack mentors and that’s what I think we are trying to build today.”

Manriquez lived in Little Village for 11 years and moved to Back of the Yards five years ago. She wants to pursue a career in law, either as a detective, attorney, or police officer.

Jacobs was born in the south projects and has been raised in Back of the Yards, New City. He wants to be a computer software engineer and hopes to connect it to a law degree. “I could create face-designing software that could be helpful for solving any cases.”

 

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Carolina Manríquez, 16, y Tim D. Jacobs, 15, están listos para iniciar una revolución y antes de apoderarse del vecindario tienen que restaurar la confianza que muchos jóvenes de su comunidad alguna vez perdieron.

Manríquez y Jacobs nunca se imaginaron que los latinos y los afroamericanos tenían tantas cosas en común. De hecho, ni siquiera se imaginaron que al trabajar juntos se crearía tan grande impacto. Al poco tiempo de unirse al grupo juvenil los sábados por la mañana en la Academia Richards, vieron un gran potencial.

Reunirse los fines de semana no es tanto sacrificio, pero sí algo que ansiosos esperan cada sábado por la mañana. Con un grupo de aproximadamente 15 jóvenes participantes, Manríquez y Jacobs ayudan a desarrollar proyectos para embellecer la comunidad; uno de ellos siendo el embellecimiento del viaducto ubicado sobre la Calle 49.

El grupo juvenil de Manríquez y Jacobs tiene dos comités-el de bienvenida y el de jurado de compañeros.

“El comité de bienvenida invita a los alumnos de octavo grado a nuestras instalaciones [en la Academia Richards]”, dijo Jacobs. “Queremos alentar a los alumnos de octavo grado para que vengan a Richards y nos ayuden a transformar la escuela en un lugar mejor”.

“El comité de jurado de compañeros por otra parte, trabaja con jóvenes en riesgo. En lugar de suspender a los jóvenes que no tienen tan buen rendimiento, vienen a nuestro grupo los sábados y trabajan con nosotros”.

El darle la bienvenida a los nuevos estudiantes y motivar a los jóvenes en riesgo, ayuda a la comunidad entera a la larga, añade Manríquez.

Tanto Manríquez como Jacobs creen que la lucha por transformar la debilitada imagen de la Academia Richards vale la pena.

“Queremos desarrollar incentivos que animen a los estudiantes locales a permanecer en Richards en lugar de elegir otras escuelas al norte de la ciudad”, dijo Manríquez.

Manríquez asistió a la Secundaria Lane Tech y no veía en Richards una opción en su trayectoria educativa. Al haberse cansado de viajar hasta el norte de la ciudad para recibir educación de calidad, también se dio cuenta de que su escuela local, Richards, debería ofrecer lo que ella necesita para ser exitosa. En su mente, no dependía de la escuela, pero de ella el hacer un gran impacto en su educación y en su comunidad escolar.

“Estamos desarrollando la próxima generación de jóvenes que no le tendrían miedo a esta comunidad, pero la adoptarían”, dijo Manríquez. “Motivando [a los jóvenes] desarrollaremos [la comunidad]”.

Como parte de una visión de largo tiempo, tanto Manríquez como Jacobs creen en reemplazar la cultura pandillera con proyectos que motiven a la gente a aportar a su comunidad.

“Veo una revolución”, dijo Jacobs. “Veo a los alumnos regresando y uniéndose a nuestro grupo. Como puedes ver, este grupo es el primero en su clase y queremos que la próxima generación regrese y lo desarrolle aún más”.

Estos dos jóvenes líderes también cuentan con el apoyo de dos mentores comunitarios, Paul Rutherford, Vicepresidente de Crime Stoppers de Illinois y Rafael Yáñez, Director Ejecutivo del Centro UNION Impact.

“Ellos [Rutherford y Yáñez] nos han contado tantas historias de ellos mismos de cuando eran jóvenes”, dijo Manríquez. “Nos motivan para que ayudemos a los demás porque ellos lo han estado haciendo por tanto tiempo. Paul ha sido como un padrino para nosotros. Él nos ha ayudado en todo”.

“Necesitamos más mentores como Paul y Rafael”, añadió Jacobs. “Esa es la base de la mente de un joven. Back of the Yards carece de mentores y eso es lo que creo que tratamos de construir hoy”.

Manríquez vivió en La Villita durante 11 años y se mudó a Back of the Yards hace 5 años. Quiere hacer una carrera en las leyes, ya sea como detective, abogada, u oficial de policía.

Jacobs nació en las viviendas del sur y ha sido criado en Back of the Yards, New City. Él quiere ser un ingeniero de programas de computación y espera poder conectarlo con un título en leyes. “Podría crear un programa de diseño facial que pudiera ser útil para resolver cualquier caso”.


 

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